Erase una vez, un pozole con cal, que estaba engusanado. Nadie lo quería comer por que era asqueroso.
Un día el hombre de acero se animo a comérselo. Muy gustoso lo disfruto con un caballito. Pero le cayo mal, sus riñones se volvieron de arroz y se reventó en una fiesta de vanidad.
Lo que este escrito tiene de extraño, tambien le falta de esfuerzo.
Un día el hombre de acero se animo a comérselo. Muy gustoso lo disfruto con un caballito. Pero le cayo mal, sus riñones se volvieron de arroz y se reventó en una fiesta de vanidad.
Lo que este escrito tiene de extraño, tambien le falta de esfuerzo.
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