28 noviembre 2012

De las prisas.

Debido a una raíz de eventos, que definitivamente hubiera podido ordenar de no ser una persona tan caótica  abandone mis sueños de madrugada entre el frondoso bosque de ideas que crecen entre la prisa y lo ridículo que uno llega a sentirse por levantarse temprano. Y aunque me gustaría seguir contando mas pendejadas, mi mente, en aquel momento ya se había perdido entre la maraña de la ciudad. Ese aire que ahoga la imaginación y sumerge los huesos en la aparente cordura de la cotidianidad. Aquel dios que por fuerza o voluntad inconsciente te transforma con ganas en un ser transgenero y gris, otro numero indiferente que pasa casi sin sentirse por las notas de la estadística.

Y aun así, me miento con la mentira de intentar ser único.

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