Hoy, adopte una mosca... si, así es, una mosca. Negra como la ceniza y viva como un conejito. Una de sus alitas no servía y tenia frió. Mucho frió. Así que la metí a la casa. Intente alimentarla con un rico taco tazón de sopa, y fui a por una frasada, Pero al regresar tuve que rescatarla, pues casi se ahoga. Tenia alma de torera e ímpetu de un dragos. Pero era una mosca. Y eso era un problema. Juntos escuchamos música punk y vimos un atardecer.
Por desgracia no pude rescatarle de la prejuiciosa mano del hombre y bueno. Hasta el matamoscas de mi hermano termino la historia de mi amiga, la mosca.
Por desgracia no pude rescatarle de la prejuiciosa mano del hombre y bueno. Hasta el matamoscas de mi hermano termino la historia de mi amiga, la mosca.

Dichoso destino...
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