11 diciembre 2010

De las platicas entre amigos

El fuego recien renovado hacia humaredas destellantes al centro de aquel bosque frio y desconcertante, Akketti miraba ensimismado las llamas que alegres y titilantes danzaban figuras en contraste con la profunda oscuridad entre los arboles. Alrededor, en toda la circunferencia del circulo de roca que se elevaba del suelo del bosque habia cuerpos meciendose, respirando lentamente derrotados por el canzancio de la odisea que los habia llevado hasta aquel punto en el mundo. 
El vigilante del bosque se habia retirado y Azuna estaba dormida, al igual que los demas refugiados. Sin embargo Yebel regresaba de su ronda nocturna, y se quedo de pie al lado de Akketti.
─Ya todos estan dormidos─ dijo. El licano no quito sus ojos verdes del fuego. 
─Parece que no tendremos problemas si seguimos las reglas del vigia─ Akketti no contesto, Entonces Yebel dirigio sus ojos dormidos y tristes hacia el.
─¿Que pasa?─ pregunto. 
─¿Ah...? si, claro, este... las reglas. Solo asegurate que nadie salga del suelo de roca. Por ahora no podemos hacer mas que descanzar. Asegurate de que todos esten bien hasta dentro de 4 horas─ Yebel no aparto su mirada del ser a su lado. 
─Los recuerdos son nuestras poseciones mas preciadas, y nuestros lastres mas profundos al mismo tiempo.─ Le dijo, al tiempo que su mirada se volvia hacia las llamas, que temblaron como si les diera escalofrio saber que un vampiro les observaba. 
Akketti se quedo callado unos minutos mas. y al final se decidio a hablarle. 
─¿Sabes? Cuando le cuentas a otras personas. Personas que normalmente viven menos que tu... ni lo suficiente, sobre tu vida sobrenatural, les parece una idea maravillosa. Ver mas cosas que nadie en el mundo, perfeccionar destrezas que muy pocos pueden, conocer los secretos del mundo, tener mil amigos... Pero, algo de lo que no se dan cuenta, es que el ritmo al que vivimos es mas lento que el de los demas seres alrededor, y que no solo vemos maravillas, tambien vemos caer esas maravillas no tan conocidas por manos ignorantes que desentienden la naturaleza. ─Yebel miraba fijamente a Aketti, y por primera vez su rostro mostraba curiosidad por lo que escuchaba.
─ Aprendemos que tambien hay bestialidades monstruosas en las naturalezas que son las semillas de su destruccion. Lo que mas me cuesta aceptar es que todos esos cariños que tenemos se quedan atras en un camino que no podemos dejar de recorrer... Y toda esa cantidad inpensable de recuerdos se van sumando en la balanza del tiempo. Normalmente nunca me quejo de eso, soy algo quisquilludo con mis quejas. Pero se que tu tambien puedes sentir algo parecido, y que quizas podrias entender esto─ volteo a ver a Yebel, y su mirada esbozo una sonrisa ─¿me equivoco?─

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